Hay algo que cambia cuando eliges un producto hecho a mano. No es solo lo que contiene. Es saber que alguien lo pensó, lo formuló y lo elaboró con cuidado, para ti.

Eso es Kalome.


Nacimos haciendo Jabones artesanales elaborados en pequeños lotes, con ingredientes naturales y mucho tiempo encima. Desde el principio supimos que no queríamos fabricar en masa ni llenar anaqueles con productos que llevan meses esperando a alguien. Queríamos lo contrario: poco, fresco, bien hecho.

Con el tiempo, ese mismo espíritu fue creciendo. Hoy tenemos una familia de productos que va más allá del jabón —cuidado facial, corporal, capilar, íntimo, masculino, incluso para tus mascotas— pero la esencia no ha cambiado: cada producto sigue naciendo aquí, en México, hecho a mano, en lote pequeño, con la misma atención que le pusimos al primero.


Somos una marca 100% mexicana, libre de crueldad animal, y creemos firmemente en algo que cada vez más personas están descubriendo: que lo artesanal no es una tendencia, es un regreso a lo que siempre debió ser.

En un mundo de etiquetas largas e ingredientes impronunciables, Kalome es una decisión consciente. La decisión de elegir algo que fue hecho con las manos, con criterio y con respeto —hacia tu piel, hacia los animales y hacia el lugar en el que vivimos.

Esto es lo que hacemos. Y no lo cambiaríamos por nada.

DETRÁS DE KALOME

Hola, soy Gloria, aunque casi todos me dicen Glo.

Chilanga de corazón, madre de dos —un arquitecto inquieto y un ingeniero tranquilo, mis Yin y Yang perfectos— y desde siempre, una mujer que no sabe quedarse quieta.

A lo largo de mi vida aprendí de todo un poco: sistemas, marketing, gastronomía, artes plásticas... la curiosidad siempre me ganó. Y así, después de años en el caos hermoso de la Ciudad de México, el destino me trajo a Mérida, Yucatán. Al calor. A la naturaleza. A la pausa que necesitaba.

Lo que vino después no lo planeé.

Un día, literalmente bañándome para sobrevivir el calor yucateco —al que después de varios años aún no me acostumbro— me di cuenta de que los productos que había usado toda mi vida, incluso "los mejores" del mercado, estaban llenos de ingredientes que mi piel no necesitaba. Mis axilas inflamadas y con salpullido fueron la gota que derramó el vaso.

Ahí nació la pregunta que lo cambió todo: ¿y si hago mis propios jabones?

Me eché un clavado completo. Investigué, estudié, experimenté. La historia del jabón artesanal, los ingredientes, los procesos. Y en algún punto de ese camino pensé: ¿por qué no compartirlo?

Así nació Kalome en 2020. Desde Mérida, hecho a mano, con ingredientes naturales y con una filosofía muy simple: lo que te pones en la piel importa tanto como lo que comes.

Cinco años después, Kalome sigue creciendo con la misma energía del primer día. Más productos, más líneas, más aprendizaje —pero las mismas manos, el mismo criterio y la misma convicción de que lo artesanal, lo natural y lo mexicano tienen todo para competir con cualquier cosa que encuentres en un anaquel comercial.

Gracias por estar aquí. — Glo